Esta sociedad capitalista aliena al hombre supeditándolo a una producción de plusvalía, devaluando su trabajo, Marx plantea la actividad artística como contraposición al trabajo industrial ya que esta, permite al hombre desarrollarse libremente con “fuerza de trabajo no enajenado” (171 V.Bozal II.171), cualquier trabajador en circunstancias sociales pertinentes puede ser artista. Es el objeto producido, si puede acceder al mercado específico a través del sistema, lo que se convertirá en una mercancía más, ese objeto antes de entrar en ese sistema era “objeto libre” pero que no cumplía su función estética. El arte es el ejemplo a seguir al que todos deben aspirar, esta paradoja planteada por Marx fue en parte asumida por los artistas de mediados de siglo, produciendo obras que valen para aquello que fueron creadas libremente, para suscitar placer en su contemplación, no querían que sus obras se convirtiesen en mercancías y pretendían romper el marco de la “institución Arte” y encontrar formas de trabajo (artístico)menos especializadas que pudiese usar cualquiera.
Procesos creativos...
El pasado martes saqué tiempo para asistir a la charla que daban Toni Segarra, Lorenzo Silva y Ferrán Adriá en el Espacio Fundación Telefónica, Hay vida en Martes: Procesos Creativos.Fue una hora y media muy fructífera, en la que se me aclararon muchas dudas y sentí cierto alivio al descubrir que las problemáticas que se plantea en estos asuntos, son un reto diario para todas aquellas personas que hemos decidido enfocar nuestras vidas profesionales de forma distinta.
Ferrán Adriá me pareció un tipo genial y un ejemplo de creativo apasionado por su arte, creo que todo este proyecto, su trabajo e investigaciónes son sumamente importantes para todo aquel interesado en ver la vida de forma distinta además de por la creatividad y el arte.
“CELLS II”
Química o emoción…
“…la función de los genes es interactuar con el ambiente.”
Matt Ridley
¿Qué nos hace cómo somos?
Este proyecto habla de lugares, de límites, de micro o macro mundos, de lo que nos apresa o lo que nos libera.
De sutiles recubrimientos que contienen fuertemente, o robustas y extensas murallas con enormes grietas por las que todo puede escaparse.
Habla de lo que modifica por contacto o lo que encapsula por aislamiento.
De las prisiones físicas o mentales y de los parajes íntimos o cubículos de libertad.
Lo pequeño y lo fuerte o lo enorme y quebradizo que modifica el “yo”.
De los límites de la otredad en microorganismos personales.
De la paradoja, la polisemia y el antagonismo que el ser humano
guarda en su interior y proyecta hacia fuera.
Muestra los límites entre lo material y lo esencial que en el arte se encuentran tan latentes y tan confusos.
Lo infinito en lo finito.
La esencia en la materia.
Así cabe preguntarse si somos lo que creemos o creemos lo que somos...
Paula Tejedor López
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