miércoles, 2 de marzo de 2016

Memoria e identidad colectiva.


                                                          Fotografía y dibujo. 2016.

Vivimos en un espacio público que aporta un recuerdo común. Parte de lo que somos está construido por recuerdos o por aquello que creemos recordar, nuestro autoconcepto en gran parte se construye con fragmentos de nuestra memoria, además de creencias, experiencias, educación, genética, biología y familia.

Nos constituimos como sujetos en un lugar en el que el recuerdo y el olvido son factores constituyentes de este, el presente (que hace historia)está condicionado por la información que vamos extrayendo de lo que fuimos de lo que recordamos o de lo que nos cuentan que fuimos. La historia se escribe pasados lo hechos y esta va dejando rastro y testigo de los papeles y supuestas verdades o falsedades que en algún momento fueron presente y se vivieron de formas distintas como auténticas realidades, pero que fueron definidas y registradas según el lado en el que se estuviesen generando. Así surge un espacio de ambigüedad en el que las posteriores generaciones van construyéndose y definiéndose con lo que quedó registrado como historia, con el recuerdo que seleccionamos, lo que queda en la memoria y además (en un momento como el actual) con lo que se muestra cómo público y está seleccionado de la significación privada ( ya que se muestra lo que se quiere mostrar).

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